La niña rara
Nunca he sabido porqué soy tan impotente ante mi oscuridad. Desde que tengo uso de razón la nube negra que hay sobre mi cabeza no ha parado de crecer, de hacerse más espesa, de anunciar una tormenta más y más grande.
Desde niña me he sentido fuera de todo, sola en el mundo, como si fuera un oso enorme que insiste en salir de tierra firme y vivir en el océano, con una biología que lo hace del todo imposible. Por tanto, con la constante sensación de asfixia, frustrada, agotada y sin tener más remedio que volver a salir a la tierra y a una forma de vida que me parece completamente hostil y casi siempre además, hecha un mar de lágrimas porqué en mi desesperado intento de ser un pez, me he llevado por delante a zarpazos a más de un ser vivo e inocente, que sí estaba en su medio y no era consciente de la que se venía encima cuando se le acercaba esa masa enorme, torpe y nadando fuera de sí. Abosolutamente desquiciada y desesperada.
El mundo siempre me ha parecido un lugar hostil, raro, triste y nunca he sabido dar valor a nada ni ser realmente feliz, ni creo que haya sabido hacer feliz a nadie, nunca ha sido posible, porqué nunca he estado bien, es imposible querer si no te quieres, sencillamente porqué no puedes dar lo que no tienes, así de simple, pero así de duro.
No sé si nací así de rota, seguramente sí, en el primer recuerdo de sentirme la niña rara, solo tenía ocho años. Antes de los quince ya intenté acabar con todo, pero llevaba mucho fantaseando con la muerte. A los veinti pocos volví a intentarlo, a los treinta iba por el tercer diágnóstico psiquiátrico con el que no me identificaba y rechazando pastillas que solo servián para fantasear con tomármelas todas de golpe y dejar de sufrir tanto, a los cuarenta tenía a dos maltratadores en mi vida a falta de uno, poco antes de los cincuenta me convertí yo en la maltratadora y decidí pedir ayuda en realidad, porqué estaba a punto de quedarme completamente sola y siempre he sido una cobarde. La razón no fué muy loable, pero es la verdad...y cualquier razón a dia de hoy me parece buena para dar aquel paso.
Tras tres años muy duros e intensos, superé bastante la ira, abandone mi culpa y la de los demás, encontré algo de paz y gracias al amor de mi familia, sigo en pié y luchando por mejorar. Cuando eres así, no puedes hacerlo sola, es imposible, eso es lo más importante que he aprendido en estos últimos años (por las malas). Necesitas que te ayuden a convivir con un dolor que siempre existirá, con la maldita incertidumbre que nos acompaña a todos siempre y sobre todas las cosas, ser consciente de que cada dia vas a tener que trabajar en ti misma para que de nuevo el dia sea lo mejor posible y al menos, si no consigues que sea una dia feliz, no empeorarlo ni acumular una nueva piedra en la mochila llamada ira, culpa o frustración que te impida poner un pié tras otro en el nuevo dia que comienzas.
Al menos cuando despierto ahora cada mañana no me da miedo salir de la habitación y enfrentarme a las caras de las personas a las que he vuelto a herir o decepcionar, ahora solo hay caras de recien levantados y café recien hecho. Es mucho más de lo cabría esperar para una persona como yo. Lo tengo todo para ser feliz, simpre lo he tenido y nunca ha sido suficiente para que yo estuviera bien. Porqué no sé que necesito para sentirme bien, no sé que me hace feliz, no sé que quiero y quizá nunca lo sepa.
Sí....hay una cosa que se que NO QUIERO y que me recuerdo cada dia... no volver ha hacerme daño a mi, ni volver ha hacer daño a los demás. Porqué como digo, pedí ayuda por miedo a quedarme absolutamente sola, era lo lógico y era lo que merecía en realidad, no sé porqué, pero no lo hicieron.
Ahora tengo toda la vida para agradecer de la mejor manera posible a las personas que estuvieron ahí lo que hicieron por mí, siendo cada dia la luchadora que soy hoy y dejando que sus vidas sean suyas por fín y no seguir siendo los esclavos de la mía.
Sigue trabajando duro niña rara, un dia más...porqué lo sabes, en realidad... todo está bien...si tú estás bien.
Comentarios