A ninguna parte?



Hay caminos que parecen no llevar a ninguna parte. Sentada en una piedra del bosque enredado y repleto de olores que llenan mi alma de paz, pienso en ello mientras lo contemplo.

Frente a mi, un camino estrecho, descuidado y corto, donde la vista enseguida se topa con el final gracias a una primera curva, ante el que, tan solo, puedo hacer dos cosas: Seguir imaginando que hay detrás de esa curva ó dejar de prestarle atención y centrarme en localizar el origen de todos los ruiditos extraños que me anuncian compañía.

Imagino: ¿Quien decidió abrir ese paso en el bosque? ¿Donde quería llegar? ¿Si algo era tan importante como para hacer un camino hasta allí, porque ofrecer su tesoro a cualquiera que como yo decida seguirlo solo por curiosidad? No tengo nada más que hacer ahora así que, me pongo en pié y decido descubrir las respuestas.

Llego hasta la curva y continúo unos cien metros más hasta un roble enorme donde de repente, acaba. ¿Este era el tesoro? ¿Profanar el bosque para llegar a uno de los cientos de árboles que hay por todas partes? ¿Ya está?. A lo mejor simplemente fué el primer árbol que encontró en esos doscientos metros y no quiso profanar algo tan maravilloso para continuar, a lo mejor, ya no vive aquí, tuvo que irse precipitadamente y dejar su obra inconclusa, a lo mejor aquello que tanto amaba y que decidió compartir, de repente en un arrebato dejó de importarle, el ser humano es tan caprichoso a veces... o a lo mejor dejó de ser tan especial en relación al esfuerzo, o tal vez, quizás, por el contrario, el esfuerzo le dió más valor y decidió dejarlo oculto a los ojos simplemente curiosos.

Miro a mi alrededor y doy gracias por una nueva lección: Es fácil caminar sobre el camino de otro y juzgar y presuponer sus razones para todo. Un camino que en cualquier caso, tan solo necesitamos la curiosidad, para recorrer. Mientras tanto, los caminos que si sabemos donde van y los que tendríamos que construir hacia nuestros própios tesoros, se siguen quedando pendientes...

Me voy a casa, es de los pocos caminos que conozco y siempre me gusta recorrer.

3 comentarios:

Morfus dijo...

El camino llega a ser todo, llena más que el destino. Casi siempre es lo que nos recuerda el fin: el propio caminar hacia el. Somos muchos los que nos gusta entretenernos paseando, empapandonos de lo que quiera posarse en nuestra lomada, mientras caminamos.

salud.

SUE dijo...

Gracias por el comentario Morfus. está este blog más muerto que vivo con el facebook, el twitter...en fin, las modas es lo que tienen, forman parte también del camino.
A ver si cuando vaya a una de las reuniones en Madrid, le digo a la jefa que te de toque y nos conocemos después de tantos años. Un abrazo eterno compañero de camino.

Freia dijo...

¡Jué, Sue, por fin! Había perdido el enlace de tu blog y un día por otro la casa sin barrer!

Que habéis hecho un número nuevo de Delirio absolutamente genial.

Dale un achuchón a Lucky y a ti un abrazo con achuchón de los gordos; de los de los lunes.
Que no me he olvidado de nadie, es que no tengo tiempo pa' ná.

PS Te enlazo en mi blog y así no tengo problema con las actualizaciones.